Cada vez que una nueva tecnología comienza a realizar tareas que antes necesitaban intervención humana aparece prácticamente la misma pregunta:
La Inteligencia Artificial no ha sido la excepción.
Para un contador, la preocupación puede parecer especialmente razonable. Hoy existen herramientas capaces de leer documentos, clasificar información, resumir reportes, analizar datos, detectar patrones y generar explicaciones en cuestión de segundos.
Tareas que anteriormente podían consumir una parte importante de una jornada ahora pueden realizarse mucho más rápido.
Pero quizá estamos planteando mal la pregunta.
En lugar de preguntarnos si la Inteligencia Artificial puede hacer algunas de las tareas que actualmente realiza un contador, podríamos preguntarnos:
¿Qué puede hacer ahora el contador con el tiempo y la capacidad que estas herramientas pueden liberar?
Ahí comienza un cambio mucho más interesante.
Del contador que registra al contador que interpreta
Durante muchos años una parte importante del trabajo administrativo y contable ha estado relacionada con reunir, capturar, clasificar, conciliar y presentar información.
Son actividades necesarias.
El problema aparece cuando consumen tanto tiempo que queda poco espacio para analizar lo que esa información realmente significa.
La Inteligencia Artificial puede modificar ese equilibrio.
No porque automáticamente conozca el negocio mejor que el contador, sino porque puede ayudar a procesar información con mayor velocidad.
La diferencia parece pequeña, pero representa un cambio importante en el valor profesional.
Registrar correctamente una operación sigue siendo necesario.
Interpretar qué está sucediendo con la empresa requiere conocimiento.
Y utilizar esa interpretación para ayudar a tomar una decisión requiere todavía algo más: criterio profesional.
La IA puede analizar. Eso no significa que deba decidir
Supongamos que proporcionamos a una herramienta de Inteligencia Artificial información financiera de una empresa.
Podría ayudarnos a identificar variaciones, comparar periodos, resumir información, detectar comportamientos atípicos o incluso proponer posibles explicaciones.
Eso puede acelerar enormemente un análisis.
Pero existe una diferencia entre encontrar algo en los datos y comprender lo que significa para una empresa.
Un incremento en determinado gasto podría representar un problema. O podría corresponder a una inversión necesaria para crecer.
Una disminución temporal de liquidez podría representar una señal de riesgo. O podría estar relacionada con una decisión previamente planeada.
Los datos necesitan contexto. Y el contexto necesita criterio.
La Inteligencia Artificial puede convertirse en una herramienta de análisis. La responsabilidad profesional continúa siendo humana.
El verdadero cambio puede estar en las tareas operativas
La IA probablemente no hará que el contador tenga automáticamente “mucho tiempo libre”.
Puede ocurrir algo diferente:
permitirle generar más valor utilizando el mismo tiempo.
Pensemos en algunas actividades que pueden consumir horas:
- Revisar documentos.
- Organizar información.
- Comparar reportes.
- Preparar resúmenes.
- Buscar diferencias.
- Clasificar datos.
- Elaborar un primer borrador de un análisis.
Si una herramienta reduce parte del trabajo necesario para realizarlas, el profesional puede utilizar ese tiempo para actividades de mayor valor.
Por ejemplo, analizar escenarios, identificar riesgos, preparar recomendaciones, explicar resultados a la dirección o comprender mejor lo que está ocurriendo en el negocio.
Cambia el lugar donde utilizamos nuestro tiempo.
De capturar información a convertirse en un asesor
Esta transformación tampoco comenzó con la Inteligencia Artificial.
Las hojas de cálculo automatizaron operaciones que anteriormente se realizaban manualmente.
Los sistemas contables redujeron múltiples procesos de registro.
Los sistemas bancarios facilitaron conciliaciones y movimientos.
Los CFDI digitalizaron una enorme cantidad de información fiscal.
Los sistemas administrativos conectaron inventarios, ventas, compras y cuentas por cobrar.
Cada herramienta fue trasladando parte del trabajo hacia otro nivel.
La IA puede representar otro paso.
El contador deja progresivamente de ser solamente quien recibe y procesa información para convertirse también en quien la conecta, interpreta y utiliza para ayudar a tomar decisiones.
El contador como orquestador de los datos
Cada área genera información. La tecnología puede ayudar a procesarla, pero alguien necesita entender cómo se relaciona.
Ahí continúa existiendo una función profesional fundamental.
Pero hay una condición: primero necesitamos buenos datos
Existe un problema que ninguna Inteligencia Artificial puede resolver mágicamente:
Muchas empresas todavía trabajan con archivos duplicados, diferentes versiones de Excel, documentos distribuidos entre computadoras, información almacenada en distintas nubes y datos aislados entre departamentos.
El ejemplo casi cómico de archivos llamados:
final_v1_final_definitivo.xlsx
no está demasiado lejos de la realidad.
Podemos tener una herramienta de IA extraordinariamente avanzada.
Pero si recibe información incompleta, duplicada, desactualizada o incorrecta, el resultado seguirá teniendo limitaciones.
Por eso hablar de Inteligencia Artificial también significa hablar de organización de datos, procesos y sistemas.
Antes de preguntarnos:
“¿Qué IA debería utilizar mi empresa?”en muchos casos convendría preguntarnos primero:
“¿Dónde está nuestra información y qué tan confiable es?”Tampoco toda la información debe entregarse a una IA
Existe otra consideración indispensable: la seguridad.
Que una herramienta pueda analizar un documento no significa automáticamente que debamos proporcionárselo.
Un despacho contable puede trabajar con información fiscal, financiera, bancaria, laboral y personal de sus clientes.
Por ello debemos distinguir entre información que podemos utilizar directamente, información que debería anonimizarse e información confidencial que simplemente no debemos compartir.
Un semáforo sencillo para clasificar la información
Información pública o general que puede utilizarse sin comprometer datos sensibles.
Información sensible o identificable que debería anonimizarse antes de utilizarla.
Información confidencial o crítica que no debería compartirse con herramientas externas.
La adopción de Inteligencia Artificial no consiste solamente en aprender a escribir mejores prompts.
También implica aprender qué información utilizar, cómo prepararla y qué información no entregar.
Chat, proyectos, asistentes y automatización: no todo es lo mismo
Otro error frecuente consiste en pensar en la Inteligencia Artificial únicamente como una ventana donde hacemos una pregunta y recibimos una respuesta.
Ese es apenas uno de sus usos.
Podemos utilizar una conversación para resolver una duda puntual. Pero también podemos crear espacios de trabajo donde exista contexto, documentos e instrucciones permanentes.
Podemos configurar asistentes especializados para determinadas tareas.
Y en niveles más avanzados podemos conectar procesos y automatizaciones.
No necesitamos comenzar por lo más complejo.
De hecho, probablemente no deberíamos hacerlo.
¿Qué problema queremos resolver?
Después elegimos la tecnología.
Entonces, ¿la IA reemplazará al contador?
Probablemente automatizará o transformará muchas tareas que hoy forman parte de su trabajo.
Negarlo tampoco tendría sentido.
Pero una profesión no es simplemente la suma de las tareas manuales que realiza en determinado momento.
- La calculadora modificó la forma de realizar operaciones.
- Excel modificó la manera de trabajar con datos.
- Los sistemas contables modificaron la captura y procesamiento de información.
- La nube modificó dónde y cómo accedemos a ella.
- La Inteligencia Artificial comienza a modificar cómo podemos interpretarla y utilizarla.
El contador que solamente realiza tareas repetitivas probablemente verá cambiar una parte importante de su trabajo.
Pero el profesional que conoce los procesos, comprende los datos, domina su especialidad y aprende a utilizar estas nuevas herramientas puede encontrarse justamente en la situación contraria:
tener una capacidad de análisis que antes habría requerido mucho más tiempo.
El contador del futuro probablemente seguirá siendo contador
Solo que tendrá herramientas diferentes.
Seguirá necesitando conocimientos contables. Seguirá necesitando comprender las obligaciones de una empresa. Seguirá necesitando criterio.
Y seguirá siendo responsable de revisar información y tomar decisiones profesionales.
La Inteligencia Artificial no sustituye esas capacidades.
Puede amplificarlas.
Quizá por eso la pregunta más interesante ya no sea:
“¿La IA va a reemplazar al contador?”Sino:
“¿Qué podrá hacer un contador que aprenda a trabajar correctamente con ella?”Porque posiblemente la ventaja profesional no estará simplemente en utilizar Inteligencia Artificial.
Estará en combinar tres elementos:
Y utilizar esa combinación para pasar de procesar información a comprenderla, explicarla y convertirla en mejores decisiones.
Contenido relacionado y fuente de referencia
Si quieres profundizar en los temas abordados en este artículo, puedes consultar otros contenidos de SD Androide y el material que sirvió como punto de partida para esta reflexión.
En SD Androide
Conoce el enfoque de SD Androide para explorar y aplicar Inteligencia Artificial partiendo primero del problema, los procesos y la información disponible.
Conocer más → Transformación Digital Tecnología con propósitoLa transformación no comienza comprando herramientas. Comienza entendiendo qué proceso queremos mejorar y qué tecnología puede ayudarnos.
Conocer más →El contador del futuro: cómo convertir la Inteligencia Artificial en tu mayor ventaja profesional
Parte de las ideas desarrolladas en este artículo toman como referencia este material sobre Inteligencia Artificial, datos, automatización y evolución del trabajo contable.
El enlace conduce al documento PDF original alojado por el proveedor del material.
Consultar material original ↗